LPG®

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LPG® es, desde hace tres décadas, un tratamiento líder mundial que abarca el tratamiento de la celulitis y la piel de naranja, la reducción y redefinición de los contornos y la eliminación de forma duradera de la grasa localizada resistente al ejercicio y las dietas. Su área de acción también incluye el rejuvenecimiento del rostro, puesto que atenúa los signos de envejecimiento de la piel.

Este método consiste en una estimulación mecánica muy eficaz que, además, resulta indolora y no agresiva. Sus resultados son duraderos y naturales.

LPG para tratar la celulitis y la piel de naranja

La celulitis se produce por la acumulación de grasa y la retención de agua en determinadas zonas del cuerpo y afecta especialmente a las mujeres. El tratamiento de la celulitis con LPG se traduce en una intervención no invasiva que se ha convertido en una revolución en los últimos años. El cabezal con rodillos de este método actúa sobre el aspecto y la calidad de la piel y modela la silueta.

¿Cómo funciona el LPG?

El equilibrio que hay entre la producción y la eliminación de grasa es un proceso que lleva a cabo de forma natural por unas células que reciben el nombre de adipocitos. Aunque se mantenga una buena salud, estas células tienden a ralentizarse, un hecho que provoca que la acumulación de grasas se acelere.

A pesar de una perfecta higiene de vida, la actividad de estas células tiene tendencia a ralentizarse, lo que provoca una aceleración de la acumulación de grasas y una compresión de los vasos sanguíneos y linfáticos.

En un solo tratamiento, LPG estimula las células adelgazantes, los adipocitos, con el fin de reactivar la eliminación natural de la grasa. Lo hace incluso  con la que más resiste al ejercicio y la dieta. De manera simultánea, la piel se reafirma, además de recuperar firmeza y tonicidad, gracias a la acción mecánica de su cabezal.

El tratamiento de terapia subdérmica trabaja en las zonas localizadas en las que las mujeres tienden a sufrir problemas de textura como la “piel de naranja” o la flacidez. Este masaje aspirativo drena el tejido graso mientras estimula las fibras elásticas de la piel y la microcirculación.

La estimulación mecánica de LPG, además, activan las células encargadas de la producción de colágeno (los fibroblastos), estimulan el sistema linfático, mejorar el microcirculatorio local y ayudan en la liberación de las células grasas. El trabajo de este tratamiento oxigena los tejidos, diminuye la retención de líquidos y se traduce en una mejora de la piel de naranja y de la celulitis.

Los muslos, los brazos, la cara interna de las piernas y el abdomen son las zonas en las que se suele aplica la terapia subdérmica. Dos sesiones semanales a lo largo de diez semanas suele ser el tratamiento ideal. No obstante, para que los resultados se mantengan, es recomendable llevar a cabo una sesión al mes.