Flacidez en la cara y cuello

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El rostro tiende a perder firmeza y elasticidad con los años a causa de la disminución de grasa subcutánea en la cara y de tejidos, como la elastina y el colágeno, que cumplen la función de sostén de la piel.

La flacidez facial contempla, además de la edad, otras causas que la pueden producir. Entre ellas destacan las pérdidas bruscas de peso, la obesidad o una dieta pobre en proteínas y con exceso de grasas. Igualmente, la sobreexposición solar, el estrés, la depresión, el tabaco o un estilo de vida sedentario propician la aparición de este problema.

Aunque la flacidez puede afectar a diversas partes del cuerpo -como abdomen, glúteos o brazos- la zona del rostro y el cuello resulta especialmente llamativa al encontrarse más expuesta.
En el cuello, la flacidez afecta en forma de papada, justo debajo de la barbilla; en el rostro, se nota sobre todo en los párpados y en las mejillas.

Cómo combatir la flacidez facial

Llegados a este punto, se ha podido observar que, dentro de las causas que provocan la aparición de flacidez en rostro y cuello, el estilo de vida es uno de los más destacados. Por ello, es recomendable tomar medidas en ese sentido si se cumple alguno de los factores que contribuyen a la aparición de la flacidez.

Dejar de fumar, practicar deporte, cuidar la alimentación e hidratarse bien son actividades que combatirán la aparición de flacidez en la cara y el cuello, además de ser por sí mismos unos hábitos de vida totalmente recomendables.
Por otro lado, la técnica HIFU plantea una revolución. Un tratamiento totalmente novedoso y efectivo.

También lo son los hilos tensores PDO e hilos Silouhette Lift. Este tratamiento hace uso de hilos suspensorios de Polidioxanona (PDO). Entre sus ventajas, destaca que no provoca apenas alergias ni rechazos, que resulta indetectable a la vista y que solo requiere mantenimiento a medio plazo.

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