Arrugas en la cara, un problema de todos

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Con la edad es inevitable la aparición de arrugas en el rostro y el cuello. Estos surcos y pliegues que afectan a todos son consecuencia de que la piel se torna menos firme y elástica con el paso de los años.

En concreto, se dan al encontrarse una menor cantidad de agua en la piel, un hecho que se traduce en que la epidermis tiene una mayor sequedad. Además, disminuye la producción de colágeno y las fibras de elastina se deterioran, por lo que también pierde elasticidad.

No obstante, otros factores como la polución, el consumo de tabaco u otras drogas, la exposición a la luz solar o algunos gestos que dan lugar a las líneas de expresión propician la aparición de arrugas en la cara y el cuello. En este campo también se puede incluir una disminución de los niveles de vitamina E o las pérdidas de peso.

El paso de los años resulta inevitable para cualquier persona y todos somos susceptibles de desarrollar arrugas en el rostro con la edad. Atendiendo al origen, su profundidad o su aparición, podemos distinguir tres clases de arrugas:

  • Dinámicas: se producen por el movimiento de los músculos faciales. Las líneas de expresión, diferentes en cada persona, son la manifestación de este tipo de arrugas. Entre ellas podemos encontrar las que se dan en el labio superior, las patas de gallo en los ojos o los surcos que aparecen en la frente.
  • Gravitacionales: Su causa es la gravedad, que empuja hacia abajo la piel. Las arrugas que surgen en los costados de la boca son un ejemplo de ellas.
  • De origen mixto: Se trata de un grupo que combina los dos ya descritos antes. Las que aparecen en el cuello son un ejemplo de este tipo de arrugas que combinan movimiento y gravedad.

Arrugas prematuras

Como se ha visto antes, la principal causa de la aparición de arrugas es el paso de los años. No obstante, pueden darse de forma prematura por ciertos factores, algunos de ellos enumerados en los puntos anteriores.
Entre ellos, cabe resaltar la sobreexposición al sol, las expresiones faciales y el tabaco. Además, en este campo se pueden añadir otros, como la falta de un descanso adecuado o una inadecuada alimentación.